Para responder
a la pregunta inicial, titulo de este espacio, consideremos lo siguiente. En primer lugar, es conveniente
hacer una distinción entre los términos lago y laguna. Según el Glosario
Hidrológico Internacional de la UNESCO, un lago es una masa de agua continental
de considerable extensión, mientras que una laguna es una extensión de agua
poco profunda separada del mar por un cordón de arena estrecho y poco profundo.
Ambos términos denotan significados distintos pero muy subjetivos, por ejemplo, la
primera definición hace énfasis en el tamaño de la masa de agua para
discriminar si se trata de un lago o no, el problema es que no establece un límite,
de manera que podríamos considerar que el cuerpo de agua que nos compete es un
lago por ser el más grande del país con una superficie total de 1,112 km2, pero si lo comparamos con el Lago Baikal en Siberia, Rusia, que tiene una
superficie de 31,494 km2 casi 30 veces más su superficie ¿aún sería
correcto llamarlo lago?. Ahora analicemos la definición de laguna en la cual se
resaltan dos condiciones, poca profundidad y cercanía con el mar, el cuerpo de
agua que nos compete tiene una profundidad máxima de 9 metros, que si la comparamos
con la profundidad del Lago Baikal (1620 metros) podemos asumir que es un cuerpo de
agua poco profundo, aunque no se ubica en las inmediaciones del mar. Sin
embargo, hay que aclarar que no todas las lagunas se encuentran cerca del mar,
existen excepciones, un ejemplo es la Laguna de Sayula en Jalisco. Entonces,
estaríamos hablando de una Laguna de Chapala o ¿no?.
Como notarán,
existe un solapamiento en la definición de ambos términos y carencia de
elementos que los delimiten con precisión, lo que llega a causar desconcierto al
momento de ponerlos en práctica, de hecho no es raro encontrar publicaciones
donde se mencionen los vocablos lago y laguna para designar a un mismo cuerpo
de agua, incluso por cuestiones culturales (regionalismos) ambos términos se
llegan a emplear como sinónimos, pero el problema va más allá, pues no existe
una nomenclatura universal y precisa que aborde la definición y características
de cada uno de los términos que se aplican para nombrar cuerpos de agua en
todas las regiones del mundo. Viéndolo de
esta manera lo más prudente es centrarnos en las particularidades que se reconocen para ambos términos, por ejemplo:
Tamaño. En general los lagos llegan a
ser más grandes que las lagunas, aunque no es una regla universal, existen
lagunas muy extensas y lagos muy pequeños.
Profundidad. En general los lagos
presentan una mayor profundidad que las lagunas, de hecho están sujetos a un
nivel de profundidad mínimo que les permita la formación de una termoclina.
Origen. Los lagos a diferencia de las
lagunas presumen una historia geológica más compleja que desencadenó su
formación, donde destacan actividades de tipo glacial, volcánica y tectónica.
Esta última se caracteriza por dar origen a lagos relictos que albergan gran número
de especies endémicas (exclusivas del sitio).
Geomorfología. Tiene que ver con la
forma de la superficie terrestre donde se ubica el cuerpo de agua, en los lagos
suele ser más compleja destacando la presencia de drenaje, entrada de
nutrientes y el volumen de agua que penetra en él.
Estratificación. Los lagos presentan
estratos a través de capas de agua donde intervienen la temperatura y
compuestos químicos. En el caso de la temperatura destaca la formación de tres
zonas térmicas: epilimnion (zona superior y expuesta a la intemperie),
metalimnion (zona intermedia de transición también llamada termoclina) e
Hipolimnion (zona profunda).
Flujo y tiempo de renovación del agua.
Los lagos en general presentan un mayor flujo y tiempo de renovación de agua,
debido a que pueden presentar entradas y salidas de agua, mientras que las
lagunas son cuerpos de agua cerrados e inestables, con fuertes variaciones en
su nivel de agua a lo largo del tiempo, que implica una tendencia a desaparecer.
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